Batman Tim Burton

Batman. La broma oscura

Batman, un superhéroe sin poderes sobrenaturales de aspecto y esencia cercanos a los vampiros. Batman tiene tipos de vida distintos en función de cuando es de día o de noche al igual que Drácula, sólo que el Conde es un no-muerto, y Bruce Wayne un no-vivo.

Película de perturbados: Bruce Wayne es un perturbado, al igual que DosCaras, Enigma, Joker o Catwoman. Solamente que él es un rico simpatiquín y educado, pero tan trastocado como los demás.

 
Título original Batman
Estados Unidos 1989
Dirección Tim Burton
Guion Sam Hamm, Warren Skaaren
Música Danny Elfman
Fotografía Roger Pratt

Una película de superhéroes. De uno de los más veteranos, Batman. Un hombre-murciélago que afronta el trauma causado en su infancia por la muerte de sus padres a manos de un atracador castigando el crimen en la ciudad de Gotham, la extraña Nueva York del mundo creado por Bob Kane, el autor del personaje en 1939 -un año después de la aparición de Superman-.

Aunque la noción de héroe existe en el film, claro está, Batman atesora conceptos mucho más poderosos y atractivamente siniestros: la desfiguración o la doble personalidad. Nadie es quién pretende ser porque nadie sabe quién es realmente, a excepción del peligroso y malvadísimo Joker, que es perfecta y terriblemente consciente de lo que es y disfruta con la tortura que ello representa. Encomiable Jack Nicholson, que acrecienta la enjundia del personaje a cada nuevo pase de la película.

Birdman

Michael Keaton elabora una composición de personaje interesante. Su trabajo recuerda en otro registro al de Monty Clift en ¿Vencedores o Vencidos? (Judgment at Nuremberg, 1961) de Stanley Kramer, un trabajo actoral que nos suspende en el filo de la duda acerca de la cordura del personaje. La aparente cortesía de Bruce Wayne (la personalidad secreta de Batman), su apacibilidad y bonhomía esconden una faceta salvaje y violenta que aparece de noche, enmascarada, con la justificación de combatir al crimen. Y, a todo esto, ¿es Bruce Wayne la personalidad secreta de Batman, o Batman la de Wayne?.

Gotham no es país para niños

En Gotham muere gente asesinada. El Joker mata. Batman mata. Y además sin remordimientos para nadie. Los malos asesinan  porqué son criminales y actúan según su condición. Batman mata villanos porque la Salud Pública es su tarea y los delincuentes el agente nocivo a exterminar. Tal arquetipización, típica de los cuentos infantiles, sin embargo aquí es muy descarnada por cuanto asesinos y asesinados muestran rasgos totalmente humanos y empáticamente distinguibles.

Lo extraño

Siendo una historia y unos personajes que nacen de un cómic de buenos y malos, y de superhéroes –género aún asociado a la infancia o a una inmadura juventud–, Batman no es una película para niños. Es más, las mentes-esponja de los pequeños pueden quedar subconscientemente impactadas por lo que la película transmite.

Violencia aparte ¿Dónde reside el factor que pone más de manifiesto que Batman es un film para adultos? En el uso de lo extravagante. Una de las marcas de la casa Burton.

Lo extravagante envuelve completamente la película, siendo una de sus más poderosas manifestaciones el diseño de vestuario. ¿Qué es algo extravagante? Algo excesivamente peculiar u original, que sale llamativa y extrañamente fuera del orden común.

Los comportamientos, la gestualización, las combinaciones de colores, el vestuario, la arquitectura, el uso de la música… todo conforma un mundo reconocible pero claramente ubicado en otra dimensión. Esta faceta se conservará en Batman Returns y a duras penas en la tercera entrega de la serie, Batman Forever.

Aunque esta extravagancia no es inocente o simplemente provocativa. Está totalmente imbuida por la perturbación, y en el caso del Joker por la niebla de la maldad y la locura. Un aire de pura pesadilla, en fin.
No, no es película para los más jóvenes de la casa.

Tim Burton

El director apunta estas declaraciones acerca de la película:

«A pesar de no se un gran admirador de los comic-books, Batman me gustaba, su doble personalidad, su persona oculta. Es un personaje con el que me podía identificar por el hecho de tener dos caras, una oscura y una luminosa, y no ser capaza de conciliarlas. Tanto Joker como Batman encarnan dos tipos de fantasmas contrapuestos presentes en el común de las gentes. El Joker está inspirado en las fantasías negras que todos tenemos, mientras que Batman se inspira en las fantasías de signo contrario. Ambos personajes se acomodan a los dos polos de nuestras fantasías personales».

La ciudadanía de Gotham

La gente, la ciudadanía de Gotham es masa. Masa manipulable como bien saben Joker y Pingüino. Masa a la que se puede manejar con sólo repartir billetes por la calle. Masa asustadiza que repetidamente se asombra y atemoriza ante la galería de pérfidos villanos que pretenden tiranizarles. Masa idiota que de vez en cuando se gira contra su protector, Batman.

La corrupción es un factor constante en la Ciudad Oscura. Resulta que el orden social fracasa y las instituciones que deben velar por la Paz y la Ley están corruptas hasta el tuétano o son simplemente incompetentes. Frente a esto solamente cabe confiar en que un benefactor heróico salve a la ciudad del caos, el pillaje y la anarquía. El salvapatrias. Algo muy viejo, muy sobado, muy totalitario. La gracia del Batman de Burton es que es un salvador que está claramente trastornado.

Batman IV

En contraste a las tres primeras películas del ciclo 1989-1997 echemos una ojeada a ‘Batman y Robin’ ( Joel Schumacher , 1997) para ver como carcomer el buen nombre de un espléndido trabajo.

El principal indicador es que Tim Barton dirige y/o produce Batman, Batman Returns y Batman Forever, presentando este último film un cambio de director (Joel Schumacher) y de protagonista (Val Kilmer). Con ello, la línea original de las dos primeras películas se mantiene, si bien el tratamiento del personaje principal cambia, mucho mas serio y responsable, aunque por fortuna aquí gana en gravedad y oscuridad. Esto acabará fatal en lo que se convertirá en su cuarta entrega (también dirigida por Schumacher, pero ya sin Burton).

En Batman y Robin, George Clooney no tiene papel. Ninguna oportunidad ni de actuar ni de desarrollar el personaje. El Batman inicial, bondadoso pero perturbado, se ha convertido en un guaperas soso, convencional, total y aburridamente cuerdo.

Elle McPherson, interpretando ¿? a la novia de Bruce Wayne es el fulminante que nos permite vislumbrar porqué el primer ciclo Batman acaba de forma tan triste: ¿Qué hace esa modelo estropeando escenas fingiendo que actúa?. Es lamentable como nos saca de una película, que de por sí ya no es nada del otro mundo. La razón de que esta escultural inexpresividad aparezca en el film seguramente explicaría el porqué de muchas otras cosas en esta desperdiciada cuarta entrega: Tirón de la marca, taquilla fácil, desprecio por el factor artístico, voluntad de diluir e infantilizar lo que muestran las primeras entregas de la saga…

El factor locura, esencial, central en las anteriores entregas aquí queda relegado a una nadería. Caricaturas trabajadas por Uma Thurman y Arnold Schwarzenegger por encargo, con voluntad pero sin pasión, siendo Frost el personaje más llevadero, interpretado por el actor a priori menos actor y que termina siendo de lejos el más humano e interesante.

Para rematar la faena la película se convierte en una aventurita juvenil con un Robin y una Batgirl que aburren al más dispuesto.

Viendo esto uno piensa que Tim Burton, a pesar de su aspecto de buena persona, debe ser un tío con todo muy bien puesto para haber conseguido su Batman tal como lo creó. Gracias, Tim.

El Joker sí lo tiene claro

Para finalizar, sintonicemos en la televisión cualquier informativo, reality o concurso, quitemos el volumen de audio de la tv y pongamos en nuestro equipo de música el conocido tema de Henry Mancini, A Summer Place (interpretada, como no, por la Percy Faith Orchestra) que Burton usa de forma soberbia en la mejor escena de Batman. Sumerjámonos de esta manera en la mente del Joker y contemplemos mejor la absoluta locura que rige nuestro mundo.

Un mundo maravilloso con un futuro resplandeciente, Mundo Disney. Un universo al cual solamente tienen derecho los puros, guapos, ricos y majos. El resto queda fuera por feos, por pobres o estúpidos.

Y estos descastados bien forman parte de la ciudadanía o se rebelan y se convierten en criminales. Mejor la acción, incluso la violencia, que la pasividad y el sometimiento, al uso de A Clockwork Orange. Suerte que para controlar a esta levantisca gentuza ahí tenemos al rico-guapo-super-héroe-quelasllevadecalle, nuestro amigo y vecino Batman. Hay que controlar a la chusma que podría acabar reclamando vete a saber qué derechos, o afearnos cualquiera de nuestros privilegios.

Porque Bruce Wayne es rico. Muy rico. E inteligente. Diseña artefactos prodigiosos. Imparte lecciones y da consejos. Y frente al problema de la delincuencia este dechado de virtudes solo tiene la solución de los porrazos. ¡Qué contemporáneo!

El Joker se baja de todo esto, corta por lo sano y se adapta perfectamente a la locura, única postura ferozmente vital, consecuente y maravillosamente estética.

Y si no, que se lo pregunten a su sastre.

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